Proyecto Educativo Institucional

Nuestra familia Sagrados Corazones lleva por nombre «Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María y de la Adoración Perpetua». Nació en Francia en tiempo de la revolución francesa, fundad en navidad de 1800 por el buen padre José María Coudrín y Enriqueta Aymer de la Chevalerie conocidos como el Buen Padre y la Buena Madre.

El carisma de la congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María le da una dimensión especial a nuestra vocación en la Iglesia que es entrar en el dinamismo del amor Salvador de Cristo y de allí procede nuestra misión: contemplar, vivir y anunciar al mundo del amor de Dios, el único que repara, libera y reconcilia.

Visión

La institución se proyecta como formadora de agentes de cambio, personas creativas, completentes, emprendedoras, que vivencian valores patrióticos, éticos, morales, culturales y religiosas; desarrollando sus potencialidades y utilizando sus saberes, para una participación activa y democrática, dentro de una sociedad pluri-étnica y cultural, incorporando desde las vivencias de los valores al anuncio de la Buena Nueva.

Misión

El Centro Educativo «Sagrados Corazones», es una institución educativa que busca la formación integral de los alumnos/as, teniendo en cuenta todas las dimensiones del ser humano, a través de un trabajo resposable y cooperativo entre los miembros de la comunidad educativa, desde la vivencia de los valores del Evangelio y la espiritualidad de los Sagrados Corazones.

Nuestros Valores

  • Respeto: Reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del otro y sus derechos. Es decir, el respeto es el reconocimiento del valor propio y de los derechos de los demás.
  • Responsabilidad: está en la conciencia de la persona, le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, es el que cumple con sus obligaciones o que pone cuidado en lo que hace o decide.
  • Tolerancia: es el respeto hacia las ideas, creencias o prácticas cuando son diferentes o contrarias a las propias.
  • Honestidad: Es un valor o cualidad que se relaciona con los principios de verdad y justicia y con la integridad moral. Una persona honesta es aquella que procura siempre anteponer la verdad en sus pensamientos, expresiones y acciones.
  • Espiritualidad: Como opción fundamental y horizonte significativo de la existencia. El sentido a la vida espiritual, la conciencia del proceso de crecimiento. Es la peculiar forma de entender y vivir el Evangelio desde determinadas insistencias o acentos.
  • Sencillez y espíritu de familia: La sencillez y el espíritu de familia son el sello de nuestras relaciones dentro de la Congregación internacional que quiere estar abierta a todos los pueblos. Nuestra vida en común da testimonio del Evangelio y hace convincente nuestro anuncio del amor redentor.
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